Ejercicio técnico 1


Estaba buscando ese viejo poema que escribí una tarde sobre aquella hoja opaca, pero creo que está perdido, de ya no más y no de localizable. Lo olvide sobre aquellas libretas y después el tiempo paso por el escritorio y le cambió la forma, el espacio se nublo de cosas nuevas.

Me quedé pensando en que casi nunca escribo poesía, a excepción de aquellas veces en las que las palabras se atoran en la punta del lapicero o se quiebran en la punta de un lápiz débil. Hay que sacudirlas un poco como lo dictan los cánones de la antigua tradición, pero por más que sacudo y pienso en el poema perdido creo que está olvidado. Así la poesía desaparece si no suena; si no se hace material forjada con los golpes de una voz que la pronuncie, así no son más que golpes de tinta sobre una sufrida hoja que llorará en los rincones su solitaria existencia.

Especulo en un poema perfecto que hable y sea la poesía en cada línea, palabras directas que en un acomodo perfecto a la verdad seduzcan para que se desvista con sus propias manos a mis ojos la muy perra. Pero creo que descansa escondido por partes en lo largo de la historia y que toda la memoria no alcanza para mirarle un tobillo sin que se ruborice y se cubra.

Tenía deseos de leer poesía para llenarme de esperma los huevos, pero me aburre andar buscando; pensar me ha hecho mucho daño para andar especulando sobre ciencias que me asustan.

Empatía

Tres jalones, un café, una canción y esa oración completa. Miro las revistas, sus fotos, los paisajes y me imagino en un viaje.

Me siento solo hoy


Solo porque en el diario me dijeron que hubo muertes en las calles, balas y explosiones

¡se derriten los glaciares!

Me siento solo hoy


No quiero recordar esos lugares

Me siento solo hoy


No quiero volver a preguntarles si tienen una canción que suene para siempre

Si llamo a Ale, Julia o Carolina ESTA NOCHE SEGURO TENGO COMPAÑÍA

Talvez sea hora de hablar para decirlo, pero

Basta de rodear por escaleras buscando mis mil verdades

Verdad es una hoja, la piedra y esta copa (sin hielos, rasposa y a la vez tan mía…

Un Wiskas y una copla, una copa rota y mejor un desechable para beber en la calle

Me siento solo hoy


volviendo cada vez

saliendo cada vez

las mismas salidas y sigo sin reconocer los lugares

Suelo soñarme acompañado, que no he llorado, que no te he buscado

saludo cabeza arriba sin develar mis soledades

Me siento solo hoy


No puedo traspasar el tiempo, no lo mido, no lo pienso. En esta cabeza fría no existe el pasado ni el futuro, ni el pasando. El futuro en el presente no construye mis realidades.

Me siento solo hoy


Los gritos que se escuchan, la sangre que se esparce sin embargo no es mía; es de todos y de nadie. Solo, encuentro compañía en los pensamientos que retuercen voluntades, me siento solo hoy.

No voy a acompañarte a donde nadie escucha. No señales! Te quemaras diciendo que jamás escuchaste voces de las fiestas ancestrales, que no hay fantasmas en las paredes y que lo estoy inventando.

Me siento solo hoy, perdona si no creo o imagino tus señales.

Me siento solo hoy


El sentir de las cocas...

Se calienta una coca-cola sola esta fría tarde, aun en la tarde fría la coca-cola quiere persistir siendo fría... Es cierto: escribir poesía puede devolverle presencia a la temperatura adecuada de una coca a las 4 de la tarde de un día de Noviembre. Es cierto: hay que escribir la inmediatez para que en estos tiempos de penurias el mundo no desaparesca las cosas...

Vive Michoacán...

Los enfrentamientos entre policías, narcos y narcos contra narcos, políticos contra narcos, narcopolíticos contra narcopolíticos todos contra todos nomás nos ponen en el medio de todo a los ciudadanos que vivimos en la cancha donde ellos juegan sus juegos de poder: Welcome to michoacán... Te esperamos con las armas cargadas...Somos suelo al que escupes, los muchos que vivimos administrando lo poco que dejas derramar de tus arcas. Viva México, viva la revolución, que el fin del mundo se encuentra a la vuelta de la esquina. Conocer para destruir, destruir para reedificar y reedificar para construir a nuestra conveniencia escribimos la historia con sangre en las calles; seguimos aquí esperando el siguiente estallido de las granadas, que de nuestros sueños nos despierten las detonaciones de las balas y miramos desde acá como las balas perdidas siguen causando bajas. No hay impunidad, aquí nadie a violado a los derechos humanos y mucho menos a los cerdos izquierdozos que quieren detener el avance de un país que se convierte en líder del progreso y ejemplo para la humanidad.Bienvenido seas amigo fuereño, gracias por divertirte y no hagas caso de los lamentos. Tengo mi super cargada yo auyentare a los fantasmas con mis balas huecas...bebe mi mezcal y celebra mi fiesta, lloramos de alegría... Cuantos disparos hay que escuchar antes de que nos den ganas de disparar? La violencia no son sólo disparos y madrazos, también pasa por las desatenciones, por las omisiones que hacemos del sufrimiento que causamos a los demás, aquí todo está a flor de piel; todos quieren desquitar su coraje. Michoacán es campo de guerra es el ongo que se extiende denunciando la expanción de una violencia constante. Aquí somos, estamos y nos aguantamos, michoacán rifa!!! Rifa su suerte entre el secuestro, la violencia, los disparos, el hambre, el desempleo, la falta de techo, la falta de historia y sómos la licuadora de México en donde las rabiosas vueltas nada limpían sino la memoria de los huarachudos que todo olvidamos y perdonamos, "no hay que hacerle caso a los indios ellos no piensan" decían hace 400 años y ahora parece que nomás lo piensan en secreto. Mi cuerno de chivo a un lado de mi cama, la super cargada en la almohada llena de sueños violentos y revueltos...Esperando como siempre la siguiente jornada...

Espera, tengo miedo...

De perder lo que se tiene, de faltar en donde se necesita, de hacer algo mal cuando se quiere ser bueno. El miedo es… ¿Qué es la esperanza?... ¿Quién me llama a estas horas?

Si el hombre no cometiera errores no sería miedoso. Pero él se equivoca, ocultando los argumentos de la cordura y la razón se entrega a la tristeza insegura de sus equivocaciones. Él se ha sentido no ser, alguna vez, él culpable del dolor; por eso teme. Porque el dolor ha sido alguna vez producto de sus manos puede equivocarse hoy, porque ha sido antes puede ser hoy, en este mismo instante puede ser.

“La esperanza es una alegría insegura, que proviene de la idea de una cosa futura o pasada, de cuyo acontecimiento dudamos.

El temor es una tristeza insegura, que proviene de la idea de una cosa futura o pasada, de cuyo acontecimiento dudamos” (Baruch Spinoza, Ética demostrada según el orden geométrico)

El miedo es un estado psicológico que se acepta o no, pero que se manifiesta en el trascurrir de la vida. Es una desesperanza embarazosa, un hábito que apresura las salidas que intenta la conciencia. El miedo no se funda en sí mismo, sino en otra cosa que lo desata y le comunica a la conciencia la presencia de las causas que seguramente traerán como efecto la presencia del dolor. Como una actitud el miedo refiere al futuro; la perdida constante, el reiterado encuentro del individuo con el dolor le hacen temeroso de las circunstancias y coincidencias que le avisan de la probable presencia del dolor. La persona temerosa vive en una constante hipnosis que le convence de la realidad de sus amenazas. Temor se puede sentir de cualquier cosa todo depende de si la conciencia recibe los incentivos suficientes para recordar las cicatrices del dolor.
Aunque el miedo sea una tristeza insegura, tan insegura como la esperanza lo es, tiende a alinear ordenadamente sus razones en estructura causal, coherente y argumentada, aun cuando el miedo sólo es producto de las inseguridades. Mientras el miedo va creciendo en intensidad los argumentos que yo, como conciencia individual y no como persona física o inventada que escribe, utilizo para justificarlo se van fortaleciendo con las derrotas, las tristezas y el dolor que nunca dejan de aparecer en éste que es el mejor de los mundos posibles.

La realidad temerosa

El miedo no se presenta en un instante, no es algo en lo que nos encontremos atascados de repente. El tiempo en el que tenemos miedo siempre es un ahora, siempre es en este preciso instante en el que estoy temiendo. Tener miedo es no tener confianza.
Si hemos de decirlo necesariamente en un lenguaje rebuscado diremos que la conciencia no solamente se configura a partir de sus facultades, afecciones y deducciones racionales, una conciencia es una suerte, o un destino, de emociones, decisiones y acontecimientos con la facultad de establecer una suerte de orden temporal y causal entre los acontecimientos guardados en los misteriosos círculos de la memoria. La conciencia es capaz de discernir entre el orden causal de los fenómenos y desarrollar patrones de comprensión, vicios o virtudes que se registran en el carácter de la persona a la que pertenece la conciencia.
La respuesta a la pregunta por la naturaleza del temor no está en el miedo mismo; el miedo se supera después de encontrar el mal que lo causa o la amenaza del dolor. El miedo como estado psicológico actúa sobre la conciencia (individual o colectiva) instalándose sobre el estilo, la calidad y el ritmo de la vida; basta con que una persona con miedo al fracaso, por ejemplo, vea frente a sí la posibilidad de un éxito para que la tome sin que le importen las consecuencias y, peor aún, sin que exista un verdadero razonamiento orientado sobre la decisión que se toma, olvidando lo que se quiere y desea, poniendo por encima de cualquier cosa la necesidad de huir de la amenaza -real o imaginaria-.
La persona afectada por el miedo se construye una realidad acorde a lo que teme. Cuando se le teme a algo la confrontación con lo temido no es una opción, antes se ignora y se pretende desaparecer el miedo ignorando su existencia cerrando los ojos cuando éste se manifiesta; con el olvido voluntario de las causas la sensación de temor se hace más esporádica, pero sus manifestaciones ganan en destructividad y acertividad en sus ataques. Al ignorar las cosas a las que tememos estamos renunciando a su reconocimiento, estamos negando al otro negándole en su existencia.
El miedo sólo se siente ante lo desconocido y al temer algo evitamos participar de cualquier contacto; así se va construyendo una burbuja viciosa que nos proporciona el aire necesario para cumplir las más básicas exigencias de la vida, pero circunscritos a una sola variedad de aire que querrá pasar por todo el aire del mundo. Esta burbuja de aire acrecenta su volumen; en las conciencias colectivas inician o responden incitaciones a la guerra y a la violencia interna, se aíslan o permiten la militarización de sus calles ante la amenaza de amenazas absurdas. El miedo distrae y es alucinógeno se inventan fantasmas, enfermedades o negras intenciones con las incitaciones más delicadas, vivir temiendo es vivir con la tristeza insegura de ser violentado desde cualquier parte. La conciencia ocupada en el combate del miedo se olvida de crear, de imagina y esperar… el esperar que refiere a la esperanza y no a la incertidumbre.

Esperanza y Miedo

Esperanza y miedo son técnicamente lo mismo, según Spinoza y sólo para quien necesite referencia, alegría o tristeza insegura sobre algo que puede ocurrir o no. Así tenemos a Caso que defiende una esperanza que al hacerse olvidadiza sobre el mal se convierte en creadora, esta esperanza va dirigiendo los actos y las decisiones de quien espera hacia una alegría prometida, escasa en manifestaciones de su realidad, pero necesaria para alimentar el deseo de quien espera.
Mientras la esperanza (alegría insegura) disminuya de la persona más fácilmente prolifera el miedo; quien pasó de la esperanza al miedo de un solo salto debió enfrentarse ante la sacudida de un gran golpe después de un largo periodo de espera. De una larga espera que se transforma en decepción viene el temor a esperar; es imposible alimentar esperanza cuando se teme y es igualmente difícil dejar de temer cuando se espera. El carácter inseguro de las personas hacen que sus reacciones ante los fenómenos son azarosas y aleatorias; la misma causa puede tener por efecto esperanza o miedo según el mundo que cada conciencia proyecte desde su percepción del mundo.
Esperar y temer no son estados psicológicos determinados por el entorno de los individuos que temen o esperan. Son estados en los cuales las personas deciden permanecer o no. Siendo dos caras de una misma moneda la única diferencia es la cara que se elija o se niegue. Se debe negar una parte del mundo, no es una decisión fácil porque hay que negar invencibilidad del mal para creer en la futura proliferación del bien y hay que negar la existencia de nuestras alegrías para temer con más fuerza y huir rápida y efectivamente de aquello que refleje nuestro miedo, que siempre será interno.
Las alternativas son pocas porque una conciencia que decide dejar de temer debe encontrar los argumentos para vencer su miedo en si mismo; sea en forma de actos o proyecciones del deseo siempre tendrá que conocerse a sí mismo más allá de sus propios limites, deberá hacerse consiente de su entorno, primero para entender las conexiones de sus causas con sus efectos y después para esperar y abandonar el temor, la dificultad se sigue incrementando porque una vez consiente todavía le queda por descubrir en la esperanza irreflexiva y espontanea la sospecha de que el miedo puede dejar de existir. Al final se tratará de elegir entre el aire cálido, seguro e igual de mi burbuja de miedo o intentar conseguir la difícil proeza de no necesitar burbujas para vivir.

Es lo que te estoy diciendo

Si digo que hay un malentendido es que no nos estamos entendiendo; si no escuchas lo que digo ya estoy pensando en otra cosa para cuando escucho lo que dije. El malentendido pasa por desencuentros y se multiplica en la infinidad de los momentos en los que dices: “no me encuentro”. Más de una vez busqué tu nombre mientras hablabas, pero me distraigo y aunque quiera es tarde para encontrarlo.

Si digo que te extraño el sentido de la oración no pasa por el sentimiento. Existen lugares vacíos y puertas cerradas, siguen existiendo, sin embargo un montón de preguntas erradas y guardadas desde ayer en el cajón de los zapatos. El sentido de este texto pasa más bien por el decir, pero no se queda; pasa y entonces tú significas después de que yo digo. Ergo, te digo que te extraño y no deberías llorar. Aun así con llanto y con olvido me sobran los lugares, me divierte la desgracia y sigo sin querer hacer esa revolución de la que hablan.

Si digo que no entiendo estoy hablando de las mil maravillas y de toda la traición involucrada. Una bruja se robó al pueblo y a nadie le importa la corona, las inquietudes del conejo pasan por la fama y la fortuna. Aquí ya se detuvo el tiempo y bajo la quietud se resguarda escondido el argumento. Te digo que no entiendo cuando el alfil sacrifica reinas y el rey aplaude sobre la sangre. Desde que se apagó el cigarrillo el Rey anda buscando a ver que droga lo acomoda, pero cuando se descubre el viaje le incomoda y regresa a ser otra vez una pieza.

No hay manera de entender los tableros rompecabezas que se arman con tres colores y piezas de otro juego; aquí sólo hay polución y si el humo no te mata entonces me mataré yo para que la reina de nuevo se corone. Si digo que no entiendo es porque aunque quiera Alicia no es la dueña de este cuento.

Si digo que me arrepiento pasa totalmente por el sentimiento, pero si lo pienso retrocedo… me arrepiento y ya no lo siento sólo pienso distinto. Arrepentirse es ir a través de algo y luego no, pero si vas de nuevo y después te retiras significa que estas otra vez en el mismo lugar… hagamos un nuevo intento: yo voy, pero me arrepiento. Para regresar es necesario pasar por un sentimiento dos veces, pero la tercera de ellas es también arrepentimiento, por eso no estoy diciendo arrepentimiento sino que me arrepiento.

Si digo que sé de lo que hablo y que busco una excusa para divulgar sentido, entonces lo que estoy haciendo es que miento, por eso en el proceso de este sentido no te creo lo que digo y más bien comienzo a divagar en otro momento. Es mejor así; mejor no digo malentendido, que te extraño, que no entiendo o que me arrepiento porque no sé de lo que hablo.

Definición geométrica de un Cuitláhuac

Soy, pero soy otro. También soy aquel hombre que persiste en recordar el nombre. Soy fundamentalmente una costumbre, pero las horas no pasan como pajaros y estas horas son como los días.
Me voy llevando a cuestas pocas, pero malas obras; escucho, toco y siento en mis manos a los cientos de muertos y todas las conversaciones comienzan y terminan con los difuntos.
En una caja de arena guardo un cementerio. Soy, pero no puedo ser otro, la condición, el entorno, o el calor que hace en las mañanas me devuelven al agua y me ahogo. Quisiera ser otros, rescatar la otra vida del olvido. Debo olvidar primero esta aunque no pueda dejar de ser otro para volver a ser aquel.

Soy, pero soy otra vez muchos, todos los que puedan en este nombre.