Las propias palabras

Soñé un pájaro de cuatrocientas voces gritando tu nombre. Contesté, amablemente, a todas, todo lo que pude. Ya no puedo dormir y me está volviendo loco. Nunca más!

Otra vez tú

Yo sé bien que no soy lo que esperabas.
Tú tampoco.
Es verdad que hemos aprendido del mundo lo que nos enseñó, solo hubiera querido que el mundo no fuera lo que es, pero aprendí también que mis deseos no conspiran para cambiar nada, que nada cambiara con el puro deseo.
Peor aún, el esfuerzo tampoco ofrece otra recompensa que no sea sobrevivir.
No encontré formula secreta.
Quisiera tener para ti una certeza que se pudiera compartir
Solo sé que no tengo nada.
                    Solo este imperfecto yo.

No soy un diario

Pero la casualidad no no es causalidad de nada, nos inventamos la suerte, a Dios, el destino y el libre albedrío porque nos da miedo conocernos, enfrentarnos a lo que somos tal como nos sentimos, además el mundo señala más razones para perderse, rendirse o llorar que para esperar con alguna alegría el futuro. Yo estoy perdido igual que todos, pero si lo reconozco también me encuentro solo.

Mentiras

Si de casualidad miras alguna foto en la que aparezca y me vea contento, no hagas caso, te está mintiendo la imagen más que mil palabras que alguna vez te dije.
No hagas caso que te extraño todo el tiempo.
Nadie lo sabe
Te pienso
Siempre.

Un beso de mi parte

Todos los días le pido al viento.
Que lleve por mí hasta ti.
Un beso de mi parte.
Para todas tus partes.

No importa en que parte estés.
Ojalá alcance la esperanza.
Una que otra noche llueva tu fragancia.
Quisiera que el viento lleve.
Quisiera con él ser llevado.

No grites.
No hace falta.
Aquí estoy.
En el silbido del viento.
En el calor de tu propio aliento.

Tipo tranquis

Me siento tan tranquilo hoy que da miedo
Tan calmado y furioso a la vez
Tan seguro del destino
Se avecina el huracán
Arribar y destruirlo todo
Desaparecer
Dejar atrás todo
 El rastro del desastre
Sólo puedo estar
Calmado
Seguro

Furioso. 

Tu no-mbre

Puedo pensar todavía tu nombre.
Si quiero de nuevo puedo decir te quiero.
Escribir tu nombre con todas sus letras.
Al mismo tiempo que disfrazo la primera letra por un verso.
Cambio la metáfora por el acento.

Puedo decir te quiero y seguir pensándote.