El sentir de las cocas...
Vive Michoacán...
Espera, tengo miedo...
Si el hombre no cometiera errores no sería miedoso. Pero él se equivoca, ocultando los argumentos de la cordura y la razón se entrega a la tristeza insegura de sus equivocaciones. Él se ha sentido no ser, alguna vez, él culpable del dolor; por eso teme. Porque el dolor ha sido alguna vez producto de sus manos puede equivocarse hoy, porque ha sido antes puede ser hoy, en este mismo instante puede ser.
“La esperanza es una alegría insegura, que proviene de la idea de una cosa futura o pasada, de cuyo acontecimiento dudamos.
El temor es una tristeza insegura, que proviene de la idea de una cosa futura o pasada, de cuyo acontecimiento dudamos” (Baruch Spinoza, Ética demostrada según el orden geométrico)
El miedo es un estado psicológico que se acepta o no, pero que se manifiesta en el trascurrir de la vida. Es una desesperanza embarazosa, un hábito que apresura las salidas que intenta la conciencia. El miedo no se funda en sí mismo, sino en otra cosa que lo desata y le comunica a la conciencia la presencia de las causas que seguramente traerán como efecto la presencia del dolor. Como una actitud el miedo refiere al futuro; la perdida constante, el reiterado encuentro del individuo con el dolor le hacen temeroso de las circunstancias y coincidencias que le avisan de la probable presencia del dolor. La persona temerosa vive en una constante hipnosis que le convence de la realidad de sus amenazas. Temor se puede sentir de cualquier cosa todo depende de si la conciencia recibe los incentivos suficientes para recordar las cicatrices del dolor.
Aunque el miedo sea una tristeza insegura, tan insegura como la esperanza lo es, tiende a alinear ordenadamente sus razones en estructura causal, coherente y argumentada, aun cuando el miedo sólo es producto de las inseguridades. Mientras el miedo va creciendo en intensidad los argumentos que yo, como conciencia individual y no como persona física o inventada que escribe, utilizo para justificarlo se van fortaleciendo con las derrotas, las tristezas y el dolor que nunca dejan de aparecer en éste que es el mejor de los mundos posibles.
La realidad temerosa
El miedo no se presenta en un instante, no es algo en lo que nos encontremos atascados de repente. El tiempo en el que tenemos miedo siempre es un ahora, siempre es en este preciso instante en el que estoy temiendo. Tener miedo es no tener confianza.
Si hemos de decirlo necesariamente en un lenguaje rebuscado diremos que la conciencia no solamente se configura a partir de sus facultades, afecciones y deducciones racionales, una conciencia es una suerte, o un destino, de emociones, decisiones y acontecimientos con la facultad de establecer una suerte de orden temporal y causal entre los acontecimientos guardados en los misteriosos círculos de la memoria. La conciencia es capaz de discernir entre el orden causal de los fenómenos y desarrollar patrones de comprensión, vicios o virtudes que se registran en el carácter de la persona a la que pertenece la conciencia.
La respuesta a la pregunta por la naturaleza del temor no está en el miedo mismo; el miedo se supera después de encontrar el mal que lo causa o la amenaza del dolor. El miedo como estado psicológico actúa sobre la conciencia (individual o colectiva) instalándose sobre el estilo, la calidad y el ritmo de la vida; basta con que una persona con miedo al fracaso, por ejemplo, vea frente a sí la posibilidad de un éxito para que la tome sin que le importen las consecuencias y, peor aún, sin que exista un verdadero razonamiento orientado sobre la decisión que se toma, olvidando lo que se quiere y desea, poniendo por encima de cualquier cosa la necesidad de huir de la amenaza -real o imaginaria-.
La persona afectada por el miedo se construye una realidad acorde a lo que teme. Cuando se le teme a algo la confrontación con lo temido no es una opción, antes se ignora y se pretende desaparecer el miedo ignorando su existencia cerrando los ojos cuando éste se manifiesta; con el olvido voluntario de las causas la sensación de temor se hace más esporádica, pero sus manifestaciones ganan en destructividad y acertividad en sus ataques. Al ignorar las cosas a las que tememos estamos renunciando a su reconocimiento, estamos negando al otro negándole en su existencia.
El miedo sólo se siente ante lo desconocido y al temer algo evitamos participar de cualquier contacto; así se va construyendo una burbuja viciosa que nos proporciona el aire necesario para cumplir las más básicas exigencias de la vida, pero circunscritos a una sola variedad de aire que querrá pasar por todo el aire del mundo. Esta burbuja de aire acrecenta su volumen; en las conciencias colectivas inician o responden incitaciones a la guerra y a la violencia interna, se aíslan o permiten la militarización de sus calles ante la amenaza de amenazas absurdas. El miedo distrae y es alucinógeno se inventan fantasmas, enfermedades o negras intenciones con las incitaciones más delicadas, vivir temiendo es vivir con la tristeza insegura de ser violentado desde cualquier parte. La conciencia ocupada en el combate del miedo se olvida de crear, de imagina y esperar… el esperar que refiere a la esperanza y no a la incertidumbre.
Esperanza y Miedo
Esperanza y miedo son técnicamente lo mismo, según Spinoza y sólo para quien necesite referencia, alegría o tristeza insegura sobre algo que puede ocurrir o no. Así tenemos a Caso que defiende una esperanza que al hacerse olvidadiza sobre el mal se convierte en creadora, esta esperanza va dirigiendo los actos y las decisiones de quien espera hacia una alegría prometida, escasa en manifestaciones de su realidad, pero necesaria para alimentar el deseo de quien espera.
Mientras la esperanza (alegría insegura) disminuya de la persona más fácilmente prolifera el miedo; quien pasó de la esperanza al miedo de un solo salto debió enfrentarse ante la sacudida de un gran golpe después de un largo periodo de espera. De una larga espera que se transforma en decepción viene el temor a esperar; es imposible alimentar esperanza cuando se teme y es igualmente difícil dejar de temer cuando se espera. El carácter inseguro de las personas hacen que sus reacciones ante los fenómenos son azarosas y aleatorias; la misma causa puede tener por efecto esperanza o miedo según el mundo que cada conciencia proyecte desde su percepción del mundo.
Esperar y temer no son estados psicológicos determinados por el entorno de los individuos que temen o esperan. Son estados en los cuales las personas deciden permanecer o no. Siendo dos caras de una misma moneda la única diferencia es la cara que se elija o se niegue. Se debe negar una parte del mundo, no es una decisión fácil porque hay que negar invencibilidad del mal para creer en la futura proliferación del bien y hay que negar la existencia de nuestras alegrías para temer con más fuerza y huir rápida y efectivamente de aquello que refleje nuestro miedo, que siempre será interno.
Las alternativas son pocas porque una conciencia que decide dejar de temer debe encontrar los argumentos para vencer su miedo en si mismo; sea en forma de actos o proyecciones del deseo siempre tendrá que conocerse a sí mismo más allá de sus propios limites, deberá hacerse consiente de su entorno, primero para entender las conexiones de sus causas con sus efectos y después para esperar y abandonar el temor, la dificultad se sigue incrementando porque una vez consiente todavía le queda por descubrir en la esperanza irreflexiva y espontanea la sospecha de que el miedo puede dejar de existir. Al final se tratará de elegir entre el aire cálido, seguro e igual de mi burbuja de miedo o intentar conseguir la difícil proeza de no necesitar burbujas para vivir.
Es lo que te estoy diciendo
Si digo que hay un malentendido es que no nos estamos entendiendo; si no escuchas lo que digo ya estoy pensando en otra cosa para cuando escucho lo que dije. El malentendido pasa por desencuentros y se multiplica en la infinidad de los momentos en los que dices: “no me encuentro”. Más de una vez busqué tu nombre mientras hablabas, pero me distraigo y aunque quiera es tarde para encontrarlo.
Si digo que te extraño el sentido de la oración no pasa por el sentimiento. Existen lugares vacíos y puertas cerradas, siguen existiendo, sin embargo un montón de preguntas erradas y guardadas desde ayer en el cajón de los zapatos. El sentido de este texto pasa más bien por el decir, pero no se queda; pasa y entonces tú significas después de que yo digo. Ergo, te digo que te extraño y no deberías llorar. Aun así con llanto y con olvido me sobran los lugares, me divierte la desgracia y sigo sin querer hacer esa revolución de la que hablan.
Si digo que no entiendo estoy hablando de las mil maravillas y de toda la traición involucrada. Una bruja se robó al pueblo y a nadie le importa la corona, las inquietudes del conejo pasan por la fama y la fortuna. Aquí ya se detuvo el tiempo y bajo la quietud se resguarda escondido el argumento. Te digo que no entiendo cuando el alfil sacrifica reinas y el rey aplaude sobre la sangre. Desde que se apagó el cigarrillo el Rey anda buscando a ver que droga lo acomoda, pero cuando se descubre el viaje le incomoda y regresa a ser otra vez una pieza.
No hay manera de entender los tableros rompecabezas que se arman con tres colores y piezas de otro juego; aquí sólo hay polución y si el humo no te mata entonces me mataré yo para que la reina de nuevo se corone. Si digo que no entiendo es porque aunque quiera Alicia no es la dueña de este cuento.
Si digo que me arrepiento pasa totalmente por el sentimiento, pero si lo pienso retrocedo… me arrepiento y ya no lo siento sólo pienso distinto. Arrepentirse es ir a través de algo y luego no, pero si vas de nuevo y después te retiras significa que estas otra vez en el mismo lugar… hagamos un nuevo intento: yo voy, pero me arrepiento. Para regresar es necesario pasar por un sentimiento dos veces, pero la tercera de ellas es también arrepentimiento, por eso no estoy diciendo arrepentimiento sino que me arrepiento.
Si digo que sé de lo que hablo y que busco una excusa para divulgar sentido, entonces lo que estoy haciendo es que miento, por eso en el proceso de este sentido no te creo lo que digo y más bien comienzo a divagar en otro momento. Es mejor así; mejor no digo malentendido, que te extraño, que no entiendo o que me arrepiento porque no sé de lo que hablo.
Definición geométrica de un Cuitláhuac
Me voy llevando a cuestas pocas, pero malas obras; escucho, toco y siento en mis manos a los cientos de muertos y todas las conversaciones comienzan y terminan con los difuntos.
En una caja de arena guardo un cementerio. Soy, pero no puedo ser otro, la condición, el entorno, o el calor que hace en las mañanas me devuelven al agua y me ahogo. Quisiera ser otros, rescatar la otra vida del olvido. Debo olvidar primero esta aunque no pueda dejar de ser otro para volver a ser aquel.
Soy, pero soy otra vez muchos, todos los que puedan en este nombre.
Los padecimientos de la Nación
Cuando todo esto termine estaremos vomitando palabras sueltas que no significarán nada, pero poseerán su sentido propio, a las últimas líneas no las dominará el tiempo, la verdad o la lógica, la ortografía no significará nada en la sintaxis oscura de los últimos días del lenguaje. Un día, en el de las últimas palabras, nadie sabrá en donde quedó México. Eso pasará cuando la basura de la conciencia derrita los polos del pensamiento. Nada más podrán vociferarse las palabras que reconfiguren la geografía de los sistemas. Significará que las conciencias que logren escapar vivirán con miedo, pero conseguiré la libertad a pesar de las bombas, la inflación, la ignorancia, la violencia y al final yo también seré libre. Aunque en el último intento renuncie a la cordura, encontrare el águila en el nopal después de revelarme en la más utópica de las revoluciones con caudillos valientes y pueblos embravecidos. Cuando todos los ídolos de oro y plata se derrumben erigiré sobre sus escombros las imágenes de carne de mis propias deidades. Esperare el día en que las utopías derroquen el poder del ignorante.
Surrealismo nacional
En el año de 1924 Andre Breton publica el manifiesto surrealista, con lo que se convierte, acto seguido, en el fundador y líder del movimiento. El surrealismo surge a partir del Dadá, por ello enfatiza el papel del inconsciente en la actividad creadora, pero pretende a diferencia del Dadá (Nihilista por vocación propia) tratar de utilizar las intervenciones del inconsciente en el proceso creador de una forma más ordenada y seria.
México es el país surrealista por excelencia; una obra surrealista construida inconscientemente. Aquí los demonios traen sotana, los periodistas dicen para desinformar, las piñatas las rompen los ricos para que los miserables peleemos por recoger un poco de limosna que es arrojada al fango. Los actos totalitarios de la razón y el sentido común se han ausentado hace mucho tiempo. El absurdo y la irracionalidad creadora del surrealismo han sido tan explotados en la construcción y en la información del país que no hay respuesta que la razón pueda otorgar cuando de México se trata.
Se viene construyendo un país bajo los intereses de unos cuantos que pretenden ejercer su dominio más allá de las mentiras propias del presente y ya comienzan a dibujar una nueva historia más “conveniente” que no tenga estorbosas verdades y sí las más útiles de las mentiras para corregir la bochornosa impresión que causan los sucesos del pasado nacional. Perplejos ante el cambio de valor de los argumentos las personas en México debemos a aprender a sobrevivir la desinformación y la ausencia de la lógica en un país que no pudo haber sido concebido ni en el más absurdo de los desvaríos de un Dios distraído y confundido. Las correcciones sutiles a nuestra historia forman una coherente verdad abaratada que no por zurcida deja de ser la historia oficial, porque no deja de funcionar para quien sustenta el poder y puede contar su versión de los hechos como la verdad de las cosas mismas.
Que la América es libre e independiente de España y de otra nación, gobierno o monarquía, y que así se sancione, dando al mundo las razones*
Con la declaración de autonomía del territorio nace la nación mexicana, pero nace como sublevación, como protesta revolucionaria que a su vez nace en la sospecha de ser todos iguales. Pronto nos habríamos de dar cuenta de la inviabilidad de nuestros sueños, declararnos igual a todos y que las demás naciones así lo pensarán. La historia de México registra el saqueo, la invasión de los otros pueblos, siempre más poderosos y ambiciosos, que han sabido relevarse para mirar en América un territorio abundante del que se pueden seguir enriqueciendo a perpetuidad.
El ideal de independencia se ha convertido en sueño de unos cuantos locos que siguen creyendo irracionalmente en la buena voluntad de Dios para con la América o en el reclamo iracundo de los más oprimidos que ya no pierden nada en la revolución, pero que por ello tampoco han sabido ganar nada en las guerras independentistas o en sus movimientos aislados. México no es independiente, no ha sabido dar al mundo sus razones y mientras el aparato de estado ha buscado subirse al barco de la globalización presiona con más fuerza a la masa para que sostenga un sistema que ya demostró no ser competente ni funcional siquiera en cuanto a soportar la responsabilidad de vivir en libertad como pueblo.
Todavía después de ser libres debimos buscar la forma de gobernarnos y hemos tenido nuestras erratas. No supimos ponernos de acuerdo en el valor de nuestra libertad; internamente nunca estuvimos de acuerdo en el ejercicio de nuestra libertad y más difícil resultó darle al mundo las razones que justificaban nuestra autonomía.
Que la Soberanía dimana inmediatamente del Pueblo, el que sólo quiere depositarla en sus representantes dividiendo los Poderes de ella en legislativo, ejecutivo y judiciario, eligiendo las Provincias sus vocales, y estos a los demás, que deben ser Sujetos sabios y de probidad*
Intentemos por un momento quitarnos la “x” de la frente para no embriagarnos de idealismo-patriótico; bajo la sospecha de que el panorama nacional exija más de un análisis estructural de su estado que de sentimentalismo nacional y de la plastificada soberanía que todos los días se proyecta sobre el tecnicolor plasmoso que maneja al país desde hace tanto, alejémonos pues de la desinformación y vamos pues al asunto este de la soberanía.
Sabemos que no existe en ningún lugar del mundo una democracia perfecta, aún así no podríamos rechazar el modelo democrático como la forma de gobierno más cercana a garantizar los derechos fundamentales de las personas, esos que todo mundo posee, pero que casi nadie reconoce. La democracia es esencial en la formación del idealismo nacional, no habría otra manera de gobernar aquí; la diversidad de los territorios y de las personas en el interior del país exigen una forma de gobierno capaz de salvaguardar su derecho a ser gobernados por sujetos sabios y de probidad.
Es cierto que antes de buscar la forma perfecta de gobierno la pobreza, el analfabetismo y la injusticia son problemas crónicos de la salud nacional, pero como renunciar al funcionamiento adecuado si sabemos que las complicaciones se multiplican y no logramos ponernos a funcionar como colectividad.
“Seguramente vale más pugnar por conseguir una situación mejor, aun cuando nunca hubiese de lograrse tal estado, que enfrentarse con la realidad actual, imperfecta y condenable por más de una razón. Vale más esperar que conformarse”1 (Antonio Caso)
Y acaso el principal problema en la búsqueda de nuestro estado ideal no es que nos haya detenido nuestra pereza-soberbia sino que intentamos buscar nuestro gobierno por encima de nuestros gobernantes. Hemos equivocado nuestras formas tantas veces que olvidamos nuestra esperanza en el objetivo, abandonados en nuestras derrotas olvidamos perezosamente que tenemos responsabilidades y con la soberbia de bandera declaramos que ya hicimos todo lo que pudimos haber hecho. Nos conformamos al final con imaginar la llegada de los héroes que con sus mágicos poderes resolverán todos los conflictos de nuestro imaginario colectivo e individual. El héroe entonces se convierte en el depositario del poder de la raza, en la máxima expresión de la voluntad colectiva. Imaginamos con tanta necesidad a nuestros héroes que los hacemos reales y los lanzamos al mundo revestidos con nuestros propios poderes.
Y por un tiempo todo estaba bien, pero todos los héroes contraen caudillitis tarde o temprano y les da por gobernar fuera de la ley, sobre la ley y al final de su etapa crónica, en contra de la ley. Ebrio de caudillitis la persona depositaria de la magia de gobernar se convierte en un rey totalitario que anula sus propios poderes porque sólo pueden tener efecto en la democracia que su enfermedad destruyó.
Que se quite la infinidad de tributos pechos e imposiciones que más agobian, y se señale a cada individuo un cinco por ciento en sus ganancias, ú otra carga igual ligera, que no oprima tanto…*
Los impuestos son ridículos, se cobra por vivir en México una renta altísima, Hacienda cobra por el hecho de estar, las grandes empresas pagan cualquier pendejada y a las personas por respirar. Inventar impuesto. Recaudación por encima de la inversión. La era del dinero electrónico, la vuelta de las tiendas de raya. Los caciques, los bancos, el dueño del dinero posee la vida de los demás, cuantas vidas puedo comprar, cuantas personas puedo manipular, el poder me viene bien. Yo soy Forbes.
Los programas contra la pobreza se gastan en comerciales y despensas que se reparten sólo cuando hay campaña política o cuando hay cámaras cerca y se tiene que poner una bella sonrisa ante los medios. La política de saqueo prevalece en el país y seguimos viviendo en un entorno de desconfianza y la delincuencia es ya parte de la vida de miles de mexicanos que se cansan de buscar las oportunidades, frente a otros tantos que se cansan de ignorar las enormes cantidades que le aparecen en las getas. Ya no hay virreyes, pero el país lo dominan las pocas familias que controlan el dinero. La formula: Poder, dinero, información y control funciona bajo el disfraz de una democracia inexistente. La publicidad del estado, mercadotecnia de la verdad. A dos pesos el proverbio, tres por metáfora, todo tiene su precio. El poder de la repetición. La magia de que creas que todo pasó como te repetí, un millón de veces, que pasó. Fabrica de ensueños. Los impuestos. Los bancos y los goles, las casas. Las ganancias de las televisoras, lo que gastan en beneficencia, recaudan el dinero de los que quieren ayudar y lo reparten, el que parte y reparte, le toca la mejor parte.
¿Por qué estas tan triste?
Por qué estoy tan triste, por qué soy tan miserable, por qué mi presente es tan confuso y mi destino tan obsceno. Porque he vivido arrancado de mis raíces y de mis creencias. Nunca he valorado seriamente la posibilidad de superar mis limitaciones, jamás he actuado por decisión propia, me he dejado llevar por los comentarios de los otros e intento cambiar mi pasado sin conocerlo todavía. Creo ilusiones basado en la pereza y la soberbia. Mi pasado se ha perdido gradualmente entre las capas de irrealidad que han ido agregando los ganadores de las batallas políticas, las revoluciones nunca han sido un cambio y sí han sido disputas de poder que prolongan el tiempo en el que me han estado saqueando. Ya no existo más allá de la llegada del español. Soy una mezcla de malos atributos que crearon un hibrido que no es amo ni esclavo, es siempre exactamente el caso contrario. Por eso estoy triste, esa es la razón por la que me siento miserable cada vez que me pienso, cada vez que recuerdo o imagino, así de contaminada está mi alma; llena de rencor no puede actuar por otras causas que no sean la pereza y la soberbia.
Mis revoluciones siguen siempre el ideal increíble de la utopía perfecta, ebrio de humanidad he querido ignorar la realidad y persigo al interés de la felicidad prometida, mis caudillos siguen cayendo en las manos de los más vivos. Mis héroes han caído en la traición por querer cambiar las leyes de un mundo al que no entienden, pero todos los que saben se aprovechan y guardan con fiereza el tesoro que no alcanzarán jamás a gastarse solos. Acaparan, ultrajan, abusan, pervierten y maquillan mi paisaje para convertir mi tradición en acciones de valores en la banca mundial. Por eso estoy triste, porque no he podido encontrar a nadie en toda mi tierra que no sea normal, que rompa una regla injusta sólo por ser injusta y no para obtener su propio provecho. Y además mira a mis hijos: La educación en el estado de castigo, alienación. Los niños son perseguidos por el estado como mentirosos. Después de que olvidamos la importancia de brindar educación comenzamos a temerle a la ignorancia. Nadie enseña, los que aprenden lo hacen descubriendo por su cuenta lo necesario para sobrevivir el mundo, las enseñanzas se guardan para los que pueden pagar su membrecía en el club del oscurantismo. Una sociedad de control que se manifiesta en sus crueles embates, la libertad acorralada en cárceles cimentadas sobre el desconocimiento. México es el país en el que lo inimaginable siempre es la respuesta más complicada para el problema más simple. Así se conjuga México, profesores al grito de enseña…
Desde aquí corre la última línea: Verde. Blanco. Rojo. Águila-serpiente. Patria. Estado. Ciudadano. Política. Educación. Niños. Escuela. Ausencia. Difusión. Historia. Esperanza. Soberbia. Pereza. Violencia. Miedo. Narco. Policía. Ejercito. Soberanía. Delincuencia. Privacidad. Privatización. Honestidad. Corrupción. Enfrentamiento. Costumbre. Decisión. Participación. Instituciones. Constitución. Impuestos. Explotación. Amo. Esclavo. Televisión. Legislación. Héroes. Villanos. Historiadores. Ocultamiento. Indio. Español. Negro. Mestizo. Tradición. Ritual. Cristero. Guadalupano. Cura Hidalgo. Marcial Maciel. Abandono. Abuzo. Marín. Calderon. Justicia. Gastritis. México 2008.
*fragmentos 1, 5 y 22 De “Los sentimientos de la nación” declarados por J.M. Morelos el 14 de sep. de 1813.
Enfermo de las Cosas
15 horas de literatura, varias tazas de café, una botella de vodka, jugo de naranja (que no termina por suplantar el jugo de uva); termino por escribir bajo la luz de un foco que insiste en bailar impertinentemente… las cosas siempre me han molestado; igual que si estuviera enfermo de lo mismo de aquel Oliveira de Paris.
Varios delicados en el cenicero y una chora en la memoria, cuando menos la voluntad me ha servido de algo; también yo creía que tenía más voluntad; creí que unos cigarros, unas horas de lectura y, quizás, en el lejano caso en que volviera a habitarme a mi mismo, las últimas letras que vería en este día contendrían la respuesta nítida de la clave inconclusa. Buscando a ciegas la luz oscura, la llave que abre la puerta a ningún lugar, no hay demasiado tiempo para pensar… ¡escribir rapsodias me parece tan repugnante! Siempre terminando en lo mismo sin poder asirnos a un celestial domingo.
Es tiempo de evasión; qué el escritorio siga siendo un desastre con la promesa de algún día, seguirá la ropa esperando en la lavadora, algún día una mano bondadosa presionara el On; el Off me parece un poco más agradable que las vueltas rabiosas que nada limpian.
Yo voy, lobo estepario…
Enfermo de las cosas…
Suicidio metafísico en el rió de la materialidad… en el siguiente párrafo me mato…
En la arena los pies comienzan a llevarme en dirección opuesta, en el asfalto me he quemado los callos y sigo pensando que aquello que se ve en el asfalto cuando el sol llega después de la lluvia no es vapor, sino el alma de los vivos que no pueden saber que tan muertos están.
Habría que comenzar a contar la historia desde los hechos para alcanzar después a los sentidos, habría que desnudarnos primero para revolcarnos en el fango de la verdad, pero pienso tan poco en sexo que ahora simplemente prefiero no quitarme la ropa, al fin que con la verdad nunca llega el orgasmo. ¿Cuánto tabaco hace falta para comenzar a respirar como intelectual? ¿Cuánta cordura para pensar como un loco? Una botella de vodka para emborracharse, pero ¿Cuántas palabras para desnudar a la verdad? ¿Qué le dices para que se quite la ropa? Baile de foco.
Un cuento con acontecimiento, un experimento que intenta demostrar su hipótesis de insinuación. Los juegos de la mente se siguen dibujando en colores sin nombre, cantando y dejando secuelas más que conclusiones. La verdad se va a las fiestas y sólo coquetea a los borrachos; precisa que le den amor sólo para guardarlo en su cigarrera y fumárselo en 5 minutos. Llega rompiendo plaza sin dejarse ver completa, sólo como insinuación de su alguna vez presencia. Después de verle, todo es silencio. ¡¿a quien estas mirando?!
Lapicero verde, caligrafía familiar, ideas inexistentes que no terminan de probar su punto con la mera expresión insinuada, ese debe ser el precio del vodka. 15 horas de literatura no se curan con filosofía; la filosofía emborracha y te pierdes cuando subes al colectivo… no me vea así señora, ¡soy adicto! ¿Por qué no mira que estoy enfermo?; el otro día un encendedor me pegó una calentura y un panfleto me contagió de cáncer… hay ríos metafísicos… debe haber lagos y fuentes también. Probablemente por debajo de está casa viaje el desagüe de lo metafísico, debe ser en la regadera donde siempre me baño. ¿es agua, fuego o piedra la metafísica?
Yo voy, lobo estepario, trotando
por el mundo de nieve cubierto…
Que mi triste destino me ahuyenta y espanta…
y así voy llevando mi mísera alma al infierno*
La música bosteza por las escaleras, el segundo piso no está aquí, sin embargo la música baja en cascada por cada escalón. La música avisa que es hora de otro cigarro… más jugo de maíz y naranja… hundo mi garganta en la nieve… hace frío y tengo las manos heladas; es normal que en estos casos se hunda la garganta en la nieve. Enfermo del mundo mi polo-yo se va de vacaciones. ¡Me disgusta tanto leer una rapsodia! Es hora de encender un delicado.
El café frío y el vodka caliente. El río metafísico no puede tener temperatura, pero se sigue sintiendo frío, talvez sólo debería mojar los pies, talvez esté sentado sobre un castillo de nieve… hundo mi garganta en la nieve; sin saber que decir, ¿cómo evitar desanimarme?
Enfermo de las cosas sólo se puede hacer literatura, no hay mucho espacio para la metafísica si te llevas a cuestas. ¿Cómo se puede jugar a que no pasa nada si pesas tanto sobre tus propios hombros? En un libro viejo alguien jugaba a que era Cervantes, pero le pareció demasiado fácil. ¿qué tan difícil debe ser uno mismo para que jugar a ser Cervantes resulte más fácil que encender otro delicado?
El espíritu es el receptáculo de todo lo mío, de todo lo que se puede llamar mío… ¡yo no lo hice!; no estaba ahí y el polo-yo hizo una fiesta, no miré las ventanas alumbradas ni a los invitados destrozando mis cosas, quiso llamar mío lo que siempre fue de él… mi polo-yo no quiso traicionarme, pero nunca fue una persona serena… ¡pobrecillo se siente tan culpable! Ya no importa pequeño; te he perdonado.
Voy encontrando colores sin nombre y voy dibujando sus letras, me revuelco con la verdad y la dejo yacer sobre la cama, virgen todavía, sigue inmaculada, pero yo ya no soy mi polo-yo; lo mando de vacaciones y no regresará; he reclamado el derecho sobre la vida que siempre será mía. Quiero escribir mi-propia-mala-literatura. Voy siguiendo con sigilo, pero sin acierto, me gusta llevarte de escudo; injusticia aún sin castigo. Detrás siempre va mi polo-yo, me gusta ir primero.
Detrás de la cama me escondo cuando tocan la puerta y reconozco a quien toca, he visto su rostro en los colores que dibujan los sonidos de su mano sobre la puerta, curiosa cosa esa de la acústica. Estaba tosiendo el nombre de los colores y me permito equivocarme ¡más cerca!
Cuando los fantasmas te tocan los pies, las orejas se congelan… curiosa cosa esa de la parapsicología, ciencia enferma. Una tormenta fantasmal avisa a los hombres que las aguas, alguna vez frías, comienzan a quemar la piel. Lluvia metafísica me avisa que perderé el sueño en la siguiente taza de café, los fantasmas prometen la tregua en la consumación de un lejano encuentro… ¿acaso en el siguiente sueño? Se retiran a dormir.
Habitación oscura. A pesar de todo, sigo extrañando el baile del foco intermitente. Cuando el día se ha terminado no queda más: cerrar los ojos y descansar el cuerpo, mañana tendremos fiebre, pero no habrá otra vez un polo-yo, sólo yo.
…sigo soñando en colores sin nombre…
